martes, 7 de agosto de 2012

Prefacio: Mapas, historia y política


El siglo XXI amaneció en Europa con una sola moneda. Los recalcitrantes británicos habían sido expulsados… bueno a media, habían dejado de ser miembros de la Comunidad Europea para ser “estados asociados” que enviaban representantes al parlamento pero no a la comisión y que dejaban de contribuir al presupuesto y de beneficiarse de él. En realidad la diferencia entre un acuerdo preferencial con terceros y un estado asociado era pequeña: únicamente que estos últimos no tenían cuotas de exportación o importación y que los acuerdos de aranceles no se les podían eliminar, así como que se mantenían con ellos los acuerdos de intercambios estudiantiles y se convergía en los planes universitarios, especialmente Erasmus, como muy bien conoceréis por el hecho de haber tenido que haceros pasaportes para acudir a estudiar a Inglaterra.
Alemania favorece la separación de las Repúblicas Bálticas de la Unión Soviética, que se refugia en sus fronteras estableciendo una férrea dictadura, mientras renuncia a su influencia en los antiguos países satélites. Solo la dictadura de la familia Chauchescu permanece, mientras sus antiguos aliados se van integrando en la Unidad Europea.
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